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LA INDEPENDENCIA NACIONAL
Hace tiempo que nuestra valoración del 27 de Febrero del 1844 ha sido fijada por una tradición que lo exalta a la principal fecha patria de los dominicanos, el día glorioso de la fundación de la República. Sin embargo, los que vivieron entonces aquellos días como primeros dominicanos y dominicanas que fueron, vieron aquella fecha con miradas muy distintas a las que podemos hacer desde hoy, porque para todas esas personas el sentido de los hechos que se sucedían día tras día (con su participación y ante sus ojos) estaba permanentemente en juego.
Los hermanos Leónidas y Alcides García Lluberes*, hijos del padre de la histografía dominicana, tanto como Vetilio Alfau Durán, se han esforzado por aclarar los acontecimientos de aquella memorable noche del 27 y el día 28 de Febrero, reconstruyendo momento a momento, con numerosos detalles las incidencias del desarrollo de la gesta patriótica. No voy a repetir ese ejercicio loable, pero innecesario de abordar aquí, sobre todo cuando ya se cuenta con buenas ediciones recientes de estos escritos. Mas bien quisiera compartir con ustedes algunas implicaciones de los significados de que hablaba al principio y la forma como llegamos afijar el sentido actual de la magna fecha fundacional, asociándola al nombre de Juan Pablo Duarte y a la organización patriótica que fundara junto a un grupo de jóvenes en 1838, La Trinitaria.
Un acontecimiento, incluso nuestro 27 de Febrero, en cuanto “hecho” resulta ambiguo hasta tanto encuentra su significado en un doble aspecto: a través de la práctica en que se inscribe y por el discurso que la expresa. En efecto, aquellos años de preparación para la creación de un nuevo estado en la isla de Santo Domingo, existían varios proyectos que pretendían realizar esa idea, o también por qué no decirlo, abortarla, impedirla.
Atendiendo a ésa y otras razones podemos decir que hubo aquel 27 de Febrero más de un 27 de Febrero...
Separación, independencia, protectorado...
En la situación política creada a partir de la Reforma de 1843, había al menos tres partidos (así los llama Francisco de Rosario Sánchez en carta a Duarte, ya exiliado a fines del mismo año) claramente definidos:
a) El Partido Haitiano
Se trata de todos aquellos habitantes de la parte Este que habían venidocolaborando o que habían dado su apoyo de manera sincera a la Reforma, y dentro de los cuales la labor de Duarte venía haciendo prosélitos. Recordemos que Juan Pablo Duarte fue delegado del gobierno creado a raíz de dicha evolución política, y que pudo moverse con amplitud por varias regiones creando Juntas Reformistas inmediatamente después del golpe contra Boyer (a lo largo del mes de abril). La persecución de Charles Herald interrumpe esa labor y deben acelerarse los aprestos de la conspiración trinitaria.
Todavía después del 27 de Febrero, la existencia de ese partido haitiano fue pretexto para el sometimiento a la justicia de varios patriotas durante el gobierno de Santana. acusados de “negrofilia” (los complotados también eran conocidos como negrófilos) tal fue el caso del general Manuel Mora (1845) y de los hermanos Gabino y José Joaquín Puello y su tío Pedro de Castro (1847), entre otros.
b) En segundo lugar estaban los Trinitarios: organizados clandestinamente, pero reconocidos en cuanto a sus opiniones políticas por otras dos sociedades públicas: “La Filantrópica” y la “Sociedad Dramática”. Desde mucho antes de 1844 al movimiento que conquistaba de manera creciente simpatías entre la población se le daba el nombre de “revolución de los muchachos”, de acuerdo con la hermana del líder de aquel movimiento, Rosa Duarte, porque la mayoría de ellos eran muy jóvenes y su propio hermano Juan Pablo no aparentaba más de 18 años. Este fue el partido más perseguido por los rivieristas y el que sufrió más hondamente a causa del extrañamiento de su mentor líder.
c) Un tercer partido lo definían los “separatistas” o “afrancesados”, comprometidos con el Plan Levasseur, desde 1843, y que contaba con el apoyo del cónsul francés en Santo Domingo, E. Juchereau de Saint-Denys. Su líder Tomás Bobadilla, tenía bien encaminados sus negocios separatistas
con miras a la obtención del protectorado francés, y aun si este fallara... con el apoyo de ese partido Santana se convirtió, a partir de junio de 1844, en la fuerza predominante no sólo militar, sino política, pues su líder, Bobadilla, vio en él no sólo a aquél que podía mantener bajo control el país, sino que tendría el valor de ponerlo bajo la protección de una potencia extranjera.
Los hechos posteriores le darían la razón...
Estos tres partidos confluyeron en el hecho del 27 de Febrero. Sin embargo, cada cual vio aquella coyuntura desde intereses y puntos de vista muy distintos. Las ambigüedades del momento fueron superadas sólo tras el regreso de Duarte del exilio, en marzo de 1844, y que éste expresara su enérgica protesta contra los planes de los separatistas, quienes consumaban sus planes de protectorado. El líder trinitario consiguió en poco tiempo concitar a los jóvenes independentistas, quienes dadas lascircunstancias pudieron ocupar mejores posiciones en la Junta Central Gubernativa,a partir de junio de ese mismo año. Esa postura de Duarte y los trinitarios, posterior al 27 de Febrero, es la que otorga pleno sentido de Independencia Nacional para aquella memorable fecha.
“La tranquilidad, el día de hoy, reina entre nosotros. Una pequeña facción desde el mes de Junio (no en favor de los Haitianos [fíjense bien que Bobadilla descarta que el peligro provenga de un partido haitiano, R.G.]) creada por la ambición, turbó elsociego público y diolugar a que en Santiago y Puerto Plata se nombrase ilegalmente y contra los principios, Presidente de la República a Juan Pablo Duarte, joven inexperto, y que lejos de haber servido a su país, jamás ha hecho otra cosa que comprometer su seguridad y las libertades públicas, pero los amantes del orden, y de los principios, los buenos patriotas se apresuraron a poner remedio a esta especie de calamidad”.
Ya conocemos que tipo de remedios se utilizaron... el asesinato y el exilio. Pero lo más interesante es la inversión que ha producido en la valoración de las aportaciones duartianas. Fijense: Los trinitarios son “una pequeña facción”, de “ambiciosos”, y existen “desde junio” del 44. ¡Cuantas mentiras en tan pocas frases! Parece más bien que se describiera a sí mismo y a sus partidarios.
Tres años después, cuando la situación creada por Bobadilla, se volvía en su contra e iba a ser expulsado por Santana, exclamó en su famoso discurso ante el Congreso Nacional (10 de Junio 1847): “Creo, señores, (expreso Bobadilla, en aquella ocasión) que ninguno puede ser mejor dominicano que yo. Yo fui el autor mismo del manifiesto del 16 de Enero; yo en la noche del 27 de Febrero me encontraba a la cabeza del pueblo; yo fui el Presidente de la Junta Gubernativa más de tres meses, el que dirigió los negocios públicos, uno de los fundadores de la Patria, sin ninguna ambición ni ningún interés personal ni otro deseo que el bien Público, y el sacudir el yugo degradante de los Haitianos; yo no seré otra cosa siempre más que un buen dominicano”.
El 27 de febrero fue, pues, una fecha discutida, que cada coyuntura política colocaba nuevamente en la encrucijada, para definirse en términos de un balance provisional, que sólo después de muchos años conquistó a su favor el partido independentista de Duarte y los trinitarios.
Tomado de: Boletín Maestras y Maestros: prácticas y cambio, No. 62.
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